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La violencia obstétrica es violencia de género

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La violencia obstétrica es violencia de género

La violencia de género está en todos los ambientes y experiencias que transita la mujer, incluido el nacimiento de sus hijos como violencia obstétrica. El parto es un campo donde la violencia, en algunas ocasiones, parece desarrollarse con total impunidad dejando daños físicos, psicológicos y emocionales tanto para la mamá como para el bebé.

Es por esto que desde Larrauri & Asoc. realizamos esta guía para identificar correctamente estas situaciones y poder actuar en consecuencia.

La Ley 26.485 (Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales), otorga régimen jurídico a los derechos lógicos que poseen las mujeres. Sin embargo es importante saber identificar los distintos tipos de violencia y, más importante, qué hacer si se los experimenta.

¿Qué es la violencia obstétrica?

El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos expresa: “la violencia obstétrica es aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales”.

Se trata de situaciones más comunes de lo que uno imagina ya que en lo que va del año el 74,6% de las mujeres tuvo que lidiar con situaciones violentas en el parto de acuerdo con  el informe Basta de Violencia Obstétrica.

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Se trata de situaciones más comunes de lo que uno imagina ya que en lo que va del año el 74,6% de las mujeres tuvo que lidiar con situaciones violentas en el parto de acuerdo con  el informe Basta de Violencia Obstétrica.

Las experiencias relatadas parecen salidas de películas de terror con relatos que incluyen testimonios como el siguiente:

“No me dejaban ir al baño y terminé defecándome encima”
“Callate o te duermo entera“

Una de las formas más comunes de violencia obstétrica según la ONG Las Casildas es que a las mujeres no se les provee información sobre las diferentes opciones y procedimientos que se le van a realizar o entre los cuales puede elegir.

Este tipo de situaciones no deben ser toleradas y es necesario denunciarlas.

¿Qué protección existe frente a estos casos?

Existe la Ley de Parto Humanizado (25.929) que contempla que todas las mujeres tienen derecho a:

  • Recibir información sobre las distintas intervenciones médicas y decidir, si su vida o la del bebé no está en peligro, por ellas mismas.
  • Ser tratadas con respeto de modo individual y personalizado.
  • Protagonizar su parto.
  • Que se respeten los tiempos biológicos y psicológicos del parto y se eviten prácticas invasivas o suministro de medicación que a veces inducen cesáreas.

Esta ley funciona en tándem con la Ley 26.485, ya que la violencia obstétrica es considerada violencia de género. Sin embargo los protocolos médicos no se han adecuado a la reglamentación de estos dos cuerpos legales.

Fue gracias a la ONG Dando a Luz que la ley de Parto Humanizado existe y que el tópico es ahora parte de la agenda mediática.

En el procedimiento para abordar un caso de violencia obstétrica se pueden utilizar tres leyes:

  • La de parto respetado número 25.929, reglamentada más de 10 años después de que salió
  • La ley 26.529 del derecho del paciente que habla por ejemplo del consentimiento informado, ósea de lo que los médicos e instituciones deben facilitar información sobre lo que te proponen y respetar tu libertad de rechazarlo
  • La protección de mujeres contra la violencia 26.485, y por supuesto los derechos constitucionales artículo 75 inciso 23 que habla de protección especial de la Mujer en el proceso de embarazo, que involucra el parto y a nivel internacional la CEDAW ( Convención internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer), y la convención de derechos del niño por el bebé.

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Soy Néstor Larrauri Abogado especializado en Derecho de Familia y Derecho Civil y Comercial. Me gradué en la Universidad Católica de Salta (UCASAL) y tengo postítulo en Resolución Alternativa de Conflictos por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA). Más de diez años en el ejercicio de la profesión, patrocinando clientes y empresas.

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